reconoce sus orígenes

El cardenal Müller se pronuncia sobre la PUCP y Cipriani

Publicado: 2014-05-09

En una extensa entrevista otorgada al Frankfurter Allgemeine Zeitung, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Gerhard Müller, se pronuncia sobre la situación actual de la PUCP. Las primeras preguntas que le hace el entrevistador (E) son sobre las funciones de la curia y los lefebvristas. Müller (M) responde reafirmando la ilegalidad de las ordenaciones lefebvristas, así como la autoridad suprema del Papa y del Concilio. Luego, se le formula esta interesante serie de preguntas.

Fragmento de la entrevista

E: Un segundo grupo que, por sus efectos, no suele verse con enorme simpatía es el Opus Dei.

M: Sobre eso se ha especulado una y otra cosa en distintas páginas web. Pero para nadie es un secreto que, en relación con la continuidad de la renombrada Universidad Católica de Lima (Perú), hay notables diferencias de opinión con su Gran Canciller, el Arzobispo [Ortsbischof] de Lima.

E: Responsable de las universidades es la Congregación para la Educación.

M: Esa fue siempre mi opinión. Nosotros estamos involucrados si se trata de cuestiones de fe. A la Universidad se le retiró desde otro lado el derecho de ser “pontificia” y “católica”. Solo se recurre a la ultima ratio cuando todas las otras posibilidades de solución se han agotado.

E: A pesar de que tanto el Papa Benedicto XVI como usted han sido distinguido con el doctorado honoris causa de la PUC.

M: En una gran universidad con 30,000 profesores y estudiantes siempre habrá dificultades con algunos. De lo que se trata es de revalorar el significado de las instituciones pedagógicas y académicas católicas en las distintas regiones y países de este mundo, sobre todo cuando está en juego el diálogo con otros grupos sociales y otras visiones de la realidad. Diálogo significa abordar temas particularmente controversiales de manera honesta, temática, sin desacreditar a las personas. Ahí veo un enorme potencial para un desarrollo social positivo y una gran oportunidad para el testimonio del Evangelio en la era de la globalización.

E: ¿Quizás un aporte del Perú al desarrollo de la Iglesia?

M: Nosotros como Iglesia no podríamos cumplir con nuestra responsabilidad hacia el bien común de unos 70 millones de escolares y estudiantes de las instituciones educativas católicas, si las abandonáramos a su suerte y nos refugiáramos en el círculo de quienes piensan como nosotros. Se trata de promover que personas jóvenes desplieguen su personalidad en contacto con personas que creen en Jesucristo. Para eso se requiere que todos los estudiantes sean confrontados con preguntas filosóficas y teológicas fundamentales, que discutan con seriedad los retos éticos y espirituales de la existencia humana a la luz de la fe cristiana, de modo que, mediante examinación propia, lleguen a la verdad que libera (Jn 8: 32). Las universidades católicas tienen una función de ‘levadura’ a través de la promoción de las ciencias y el diálogo interdisciplinario. Desarrollo de la Iglesia quiere decir concentración en lo esencial, en Cristo como medio y mediador, para indicar al ‘mundo’ que “Dios ama a cada hombre y ha entregado por él a su propio Hijo” (Jn 3: 16).

E: Eso parece que el Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipariani Thorne, lo ve de otra manera.

M: Según las ordenanzas eclesiásticas fundamentales que rigen a toda universidad católica, el Gran Canciller tiene a su cargo el cuidado de la orientación general de la institución, bajo los principios de la fe católica y de las normas morales naturales, que tienen su centro dinámico en la dignidad de la persona. Pero no la conduce ni académica ni administrativamente. Según la Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II “Gaudium et Spes” Art. 36, hay una legítima autonomía relativa de cada una de las ciencias y disciplinas. El obispo local tiene el derecho y el deber, sobre la base de la fe que profesan y de sus conductas, de declarar inadecuado a algunos candidatos. Pero el procedimiento de contratación se mide por criterios académicos, incluso en la teología.

E: ¿En qué se ve la orientación católica?

M: La medida de ese encargo educativo es la imagen cristiana del ser humano, con la convicción de la inajenable dignidad de la persona y de los derechos y deberes fundamentales que de ahí se siguen. La Iglesia es, si bien no ella sola, en cierto sentido abogada de los derechos humanos, que están por encima del derecho positivo de los estados. Subrayar eso es hoy importante en vista de la libertad de religión, ya que estos derechos no son una concesión del Estado, sino que se fundan en la naturaleza moral y espiritual del hombre.

Fin del fragmento.

Siguen preguntas interesantísimas sobre la Teología de la Liberación, pero ya me cansé de traducir, y esto basta para armar un guión taquillero.


Escrito por

Luis Eduardo Bacigalupo

Anti-filósofo, profesor de filosofía dedicado al estudio de la religión, creyente escéptico, malleus maleficorum... etc.


Publicado en

El Ojo de Timón

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