reconoce sus orígenes

Sobre el vínculo de la PUCP con la Iglesia

Un mapa de los problemas pendientes

Publicado: 2014-05-28

A raíz de un comentario que publiqué anoche en Facebook, se me pidió que aclarara mi parecer sobre las futuras negociaciones entre la PUCP y la comisión presidida por el cardenal Erdö, que el Papa ha creado recientemente para alcanzar un final feliz. Al ordenar esta mañana mis ideas, ha resultado este breve mapa de los problemas pendientes.

El vínculo problemático de la PUCP con la Iglesia católica tiene, por decirlo así, un edificio de dos pisos y un patio de dos niveles. El edificio de dos pisos tiene que ver con el título Pontificia y el patio de dos niveles con el nombre Católica.

Universidad Católica

Empecemos por el patio. Ahí no hay ningún problema con la Santa Sede. En el primer nivel de ese patio está la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, que rige para las universidades católicas. A pesar de lo que se repetía como cantaleta en cierta prensa adversa y lo que aún creen algunas personas mal informadas, los estatutos vigentes de la PUCP están de acuerdo con la Ex Corde.

El segundo nivel del patio sí contiene un problema. Se trata del litigio, actualmente en curso en el poder judicial, sobre la interpretación de la voluntad testamentaria de Riva-Agūero. Pero ese es un problema con el Arzobispo de Lima, no con la Santa Sede.

Universidad Pontificia

Pasemos al edificio. En el primer piso hay consenso. La PUCP quiere seguir siendo una universidad pontificia, así lo declaró la Asamblea Universitaria en abril de 2012, y la Santa Sede quiere, presumiblemente, lo mismo.

Es solo en el segundo piso donde está el problema con la Santa Sede. Ahí se tiene que lograr la ya anunciada "solución consensuada y definitiva”. ¿Cuál es, en mi opinión, ese problema? La PUCP quiere ser pontificia y quiere seguir siendo autónoma, porque posee autonomía desde hace más de cincuenta años y es, por lo tanto, un derecho adquirido.

En el mejor de los escenarios posibles, la Santa Sede está dispuesta a reconocer ese derecho, pero tendría que hacerlo de un modo tal que no se convirtiese en un precedente para un eventual reclamo de autonomía por parte de otras universidades pontificias en la región (parece que hay preocupación particularmente en Santiago y São Paulo).

En ese mismo escenario optimista, el rectorado de la PUCP, sin ceder su autonomía, estaría dispuesto a facilitarle a la Santa Sede esa salida, cosa que me imagino pasa por hallar una fórmula explícita de excepción a la regla.

Posible salida

La comisión cardenalicia ya debe tener una propuesta en carpeta, seguramente vinculada a la elección del rector desde una terna, pero realizada por la propia comunidad, con ratificación del Pontífice. Sobre esa base se atenderían sin duda posibles compromisos complementarios, todos ellos negociables antes de su inserción en los nuevos estatutos, porque ya no afectarían la autonomía.

Posibles dificultades

En el supuesto improbable que la Santa Sede pretendiese lesionar la autonomía con una designación pontificia del rector a partir de la terna elegida en Lima, el problema se prolongaría sin visos de solución. Al parecer, no es una opción para la Santa Sede convertir este asunto en un problema entre el Perú y el Estado Vaticano.

Si en un supuesto igualmente improbable, el rectorado de la PUCP no estuviese dispuesto a colaborar con la solución —tal como la he imaginado en el escenario más optimista— a la Santa Sede sólo le quedaría entregarle el título de pontificia a otra universidad, y a la PUCP la penosa tarea de desvincularse de su identidad institucional.

Defínase "definitiva", por favor

Si se llegara a la ansiada “solución consensuada y definitiva”, habría que tomar en cuenta todavía lo que implica “definitiva”.

Por una parte, implica la desaparición del problema que subsiste en el patio, es decir, el litigio sobre la herencia de Riva-Agüero. Se decía que en el 2012 el cardenal Erdö ya había hecho un ofrecimiento en ese sentido, aunque a nadie le queda claro cómo influiría la Santa Sede sobre el Arzobispado de Lima para lograrlo.

Por otra parte, "definitiva" podría implicar atender también un viejo problema de la Iglesia peruana, que consiste en dotar de una buena universidad a su Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, que lamentablemente está 'huachita’ (en más de un sentido del término) desde la Independencia. Urge formar en el Perú teólogos con excelencia académica, dicho sea de paso.

Esto último podría formar parte, para la Santa Sede, de una solución integral de largo plazo, porque una universidad pontificia debería otorgar títulos y grados eclesiásticos, cosa que la PUCP no hace. Pero no sé si bastan los nuevos, buenos aires que soplan en Roma para que la comisión se lo plantee en esta oportunidad a la PUCP.

Nota.- La PUCP es una institución económicamente poderosa; pero es vista ideológicamente con recelo por los sectores conservadores. Si llegará a plantearse una anexión de la Facultad de Teología, la PUCP entraría a un régimen canónico mixto, es decir, bajo Ex Corde Ecclesiae y la Constitución Sapientia Christiana, lo que complicaría un poco el panorama.


Escrito por

Luis Eduardo Bacigalupo

Anti-filósofo, profesor de filosofía dedicado al estudio de la religión, creyente escéptico, malleus maleficorum... etc.


Publicado en

El Ojo de Timón

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