Durante semanas he mantenido silencio –al menos en este blog– sobre los acontecimientos que se viven en la Iglesia católica, porque, mientras la información no sea suficiente y el margen para especulaciones arbitrarias sea grande, es preferible callar o hablar poco y mejor aun no escribir. Pero eso no significa cruzarse de brazos y esperar que los eventos sobrevengan sin algún anticipo razonable. ¿Qué es razonable anticipar en la víspera del cónclave? Creo que hasta el 28 de febrero operó en el Vaticano una dialéctica que ofrecía
Luis Eduardo Bacigalupo
Anti-filósofo, profesor de filosofía dedicado al estudio de la religión, creyente escéptico, malleus maleficorum sive clericorum temporis nostri (de haber nacido en el siglo XIX sería masón... ahora ya no porque están de capa caída), @lebce en Twitter, apóstat
Debido a ciertos errores cometidos en el siglo pasado, el fascismo goza de una muy mala prensa en nuestros días. Por eso, quien quiera ser un buen católico fascista en el siglo XXI, tiene que tomar en cuenta las siguientes pautas. I. Pautas ideológicas 1. No se olvide que el credo fascista tiene siete pilares: anti-semitismo , anti-marxismo , anti-liberalismo , anti-democracia , anti-ideología de género , nacionalismo y caudillismo . Los seis primeros son las ideas innatas de todo fascista y coinciden plenamente con el auténtico
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2. Ratzinger sobre la libertad, treinta y cinco años después “En la conciencia actual de la humanidad la libertad aparece en gran medida como el bien supremo por excelencia, al que se ordenen todos los demás”. Con esta frase destaca Ratzinger el factum ético de la cultura occidental: la libertad personal es el derecho humano fundamental. Pero esa misma cultura, paradójicamente, sospecha del concepto de verdad, y este desfase entre verdad y libertad es para Ratzinger el principal problema de nuestro tiempo. Cuando se pregunta
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La reciente aparición de una carta inédita de Karl Rahner revela que, durante el Concilio Vaticano II, ciertas voces en la jerarquía tildaron de hereje a un joven alemán llamado... Joseph Ratzinger. Sin embargo, poco a poco empezó a tejerse en torno a este profesor de teología la fama de teólogo conservador, que se consolidó años después cuando fue nombrado Prefecto de la Doctrina de la Fe por Juan Pablo II. En ese cargo, su principal bandera de lucha fue la reivindicación del “verdadero concilio”. Hablar de un concilio verdadero
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El reto de la educacin en libertad o por qu es dbil la laicidad en el Per Es posible que pronto se d una importante transformacin del catolicismo, o quizs no; pero al parecer, el proceso de prdida progresiva de los privilegios que antes goz la Iglesia en los pases catlicos no es reversible. Mientras la jerarqua baraja estrategias que por lo menos amortigen esa amenaza, los fieles enfrentan el dilema de elegir entre la disolucin de lo religioso en lo tico o la afirmacin de su identidad catlica en conflicto con la libertad de conciencia
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La posicin del catolicismo frente a la laicidad El lenguaje de las Naciones Unidas asume que la cultura occidental tiene en los Derechos Humanos su norma tica universal. Frente a eso, la Iglesia catlica afirma que Occidente ingres al siglo XXI sin una estructura moral slida. Dicho de otro modo, hay una tica secular, pero no hay una moral; se ha logrado consenso en torno a los principios ticos de dignidad humana, igualdad, libertad, justicia y paz; pero no se han recuperado las virtudes capaces de transformar a gran escala la
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La posición del catolicismo frente a la laicidad El lenguaje de las Naciones Unidas asume que la cultura occidental tiene en los Derechos Humanos su norma ética universal. Frente a eso, la Iglesia católica afirma que Occidente ingresó al siglo XXI sin una estructura moral sólida. Dicho de otro modo, hay una ética secular, pero no hay una moral; se ha logrado consenso en torno a los principios éticos de dignidad humana, igualdad, libertad, justicia y paz; pero no se han recuperado las virtudes capaces de transformar a gran escala
Luis Eduardo Bacigalupo
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A mediados del siglo XX muchos laicistas todavía creían que la religión agonizaba. Pocas décadas después se comprobó que en muchos Estados con gobiernos democrático-liberales y con sociedades altamente secularizadas la religión seguía coleando de manera significativa en el espacio público. Hoy, a pesar de que el principio de laicidad sigue vigente, ciertos círculos políticos aspiran a promover un proceso de des-secularización de la cultura que finalmente lo debilite. Por eso, quienes valoramos la laicidad, estamos obligados a
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A mediados del siglo XX muchos laicistas todava crean que la religin agonizaba. Pocas dcadas despus se comprob que en muchos Estados con gobiernos democrtico-liberales y con sociedades altamente secularizadas la religin segua coleando de manera significativa en el espacio pblico. Hoy, a pesar de que el principio de laicidad sigue vigente, ciertos crculos polticos aspiran a promover un proceso de des-secularizacin de la cultura que finalmente lo debilite. Por eso, quienes valoramos la laicidad, estamos obligados a mirar la complejidad
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En relación con la crisis de la Iglesia, sigo a la espera de desenlaces que no llegan. No es que me impaciente, sé que los acontecimientos en Roma se despliegan a velocidad de caracol y asumo que habrá novedades relevantes recién en octubre. Pero hoy no puedo prolongar mi auto-impuesta cura de silencio. En el episodio limeño de esta crisis, que es la lucha por la PUCP, han ocurrido cosas que merecen al menos un breve comentario, aunque sea indirecto. Empiezo por subrayar que la lucha por la propiedad de los bienes de la PUCP
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Empiezo esta entrada destacando que soy profesor principal de la PUCP, no soy miembro de la Asamblea Universitaria ni ocupo cargos directivos. Tampoco soy caviar , al menos no en el sentido original del mote. En lo político y religioso, si tengo que hacerlo, me declaro católico liberal. Aclarado lo cual, paso a comentar unas declaraciones muy difundidas en el país y el extranjero, principalmente por la prensa católica alineada con el modernismo reaccionario. Se trata de lo dicho por otro profesor principal de la PUCP, el Dr.
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[ Más sobre el caso PUCP ] El 11 de julio de 2012, el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, envió una carta a Mons. Salvador Piñeiro, Presidente de la Conferencia Episcopal del Perú, de la que tenemos conocimiento porque fue filtrada por el periodista Andrés Beltramo. Por su importancia y por sus implicancias esta carta merecería un comentario más amplio, pero ni los lectores ni yo tenemos tanto tiempo, de modo que iré al grano (tres granos, para ser preciso). Grano 1. La carta es improbable porque es
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Algunos hechos .- El cardenal Bertone no es un diplomático de carrera. Desde que fue nombrado Secretario de Estado ha recibido innumerables críticas de parte de la Curia por sus constantes desaciertos al frente del despacho más importante de la Santa Sede. Algunos supuestos .- Al parecer, Bertone cede con facilidad a las presiones de los cardenales, sean conservadores o liberales, y de otros grupos influyentes que logran acceso a su entorno. Las noticias dan indicios suficientes como para creer que Bertone no tendría una línea
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Es un gran tema el fundamento de las teorías conspirativas. Si, como dicen los entendidos, una conspiración tiene sentido por el desenlace que produce, cuando el desenlace no ha ocurrido aún sino es anunciado, la teoría se comporta como las proposiciones de futuro contingente, que solo son verdaderas o falsas al día siguiente, nunca antes del evento. Se puede decir entonces que una buena teoría conspirativa de desenlace futuro tiene como fundamento su propia posibilidad. Vistas las cosas así, creer en una buena teoría como algo
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El efecto real del decreto Tras una larga espera, Roma se pronunció y lo hizo del modo más agresivo. Mediante un decreto arrancado el 11 de julio al Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, se suprime la concesión y se prohibe el uso de los títulos Pontificia y Católica a nuestra Universidad (y aquí con nuestra me refiero a todos los peruanos). Asimismo, se declara que como “persona jurídica pública que es de la Iglesia” la Universidad sigue sometida a la legislación canónica, y se añade que se espera que en algún momento esta
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Ocurrido su sensible fallecimiento, es probable que Kant haya subido al cielo. Si efectivamente lo dejaron entrar, eso ya es otra cuestión; pero a juzgar por sus escritos, no cabe duda de que tenía esa pretensión. Entre los argumentos que pudo haber presentado para su admisión está el haber contribuido con cuatro preguntas a que los seres humanos comprendan, si responden bien, que sus vidas pueden incluso hasta tener sentido. Las preguntas son: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me cabe esperar? ¿Qué es el hombre? Como lo
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